Negligencia emocional ¿sabes qué es y cómo afrontarla?

Existen muchos temas de los que siempre me apetece hablar aunque en principio parezcan desagradables.⁠
Sé que una de las cosas más importantes de las debemos ser responsables como individuos es conocernos a nosotros mismos para empezar a aceptarnos. Es la única manera de no permanecer atascado en un posible trauma y evolucionar hacia un estado digamos que superior. Un estado en el que vamos a ser capaces de querernos un poquito más, tratarnos con mayor respeto, cariño y así poder estar abiertos al cambio.⁠

Mis bases no tienen nada que ver con la teoría psicodinámica de Freud, que en mi humilde opinión no es más que una anécdota histórica dentro del desarrollo de la ciencia psicológica, pero estoy muy segura de que gran parte de lo que somos como adultos viene determinado por las experiencias de aprendizaje que realizamos desde la infancia. No habría mucha diferencia entre lo que somos por dentro y una cebolla que a medida que crece va añadiendo capas a su estructura. Unas más gordotas, otras más finas, unas más opacas y otras transparentes como el cristal pulido; capas al fin y al cabo que van definiendo la persona que somos en el presente.
Como adultos tenemos un cierto control sobre las cosas que decidimos añadir o eliminar de nuestras vidas, pero ¿qué ocurre cuando somos niños? ¿tenemos esa misma clarividencia, esa misma libertad para elegir.
Creo que desde nuestra posición de infantes, por desgracia, nuestras posibilidades van a ser un poco más limitadas y restringidas

Hace tiempo os hablé del apego como una pieza clave para entender algunas de nuestras reacciones emocionales adultas y también tengo muchísimas ganas de dedicar algo de tiempo al TLP (trastorno límite de la personalidad), pero entre esos dos puntos sería muy interesante añadir un eslabón dedicado al tema que nos ocupa hoy: la negligencia emocional.

⁠Negligencia Emocional es un término acuñado por la Dra. Jonice Webb licenciada en psicología y reconocida por su trabajo innovador en la definición, descripción y atención de la negligencia emocional infantil (CEN: Childhood Emotional Neglect).⁠ Se trata del efecto que tiene el descuido emocional de los padres hacia los niños, quienes crecen en ambientes en los que no se les enseña a entrar en contacto, experimentar y comprender sus emociones.
La negligencia emocional es una falta de atención a las emociones y los sentimientos de un niño, también de la ausencia de respuesta adecuada a los mismos.
Debido a que es un acto de omisión, no es visible, manifiesto o memorable. La negligencia emocional es un espacio en blanco dentro de la fotografía de familia, el fondo en lugar del primer plano. Es insidiosa y encubierta, pero hace un daño enorme y silencioso a la futura vida adulta de las personas.⁠
En esta entrada del blog me gustaría dar una serie de pautas para reconocerla y en caso de que la hayas padecido, algunos consejos para comenzar a darle forma a la situación, a ser más consciente de ello para empezar a poder manejarlo.

 

negligencia emocional en la infancia

Se trata del efecto que tiene el descuido emocional de los padres hacia los niños, quienes crecen en ambientes en los que no se les enseña a entrar en contacto, experimentar y comprender sus emociones.
La negligencia emocional es una falta de atención a las emociones y los sentimientos de un niño, también de la ausencia de respuesta adecuada a los mismos
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La negligencia emocional no tiene nada que ver con el maltrato, el abuso o con las malas condiciones socio-económicas que una familia pueda atravesar en un momento determinado. No es algo relacionado con la acción, sino con la omisión, por ello puede suceder dentro de familias acomodadas y que tienen todas las necesidades materiales de los niños cubiertas.
Los infantes que están emocionalmente descuidados crecen y se hacen adolescentes y adultos peculiares: van a experimentar y mostrar un conjunto de luchas personales muy particular. Debido a que sus emociones no fueron validadas como niños, pueden tener dificultades para conocer y confiar en sus propias emociones como adultos. Pueden tener dificultades para comprender sus propios sentimientos, así como los de los demás. Debido a que una parte fundamental de su desarrollo (la emocional) ha sido negada, pueden encontrarse a sí mismos desconectados, insatisfechos o vacíos. Pueden tener dificultades para confiar o depender de otros. Muchos sienten que son diferentes a los demás; como si algo estuviera mal con ellos, pero no están seguros de qué es.
Además de no saber bien cómo gestionar sus emociones, las personas que han sufrido de negligencia emocional en la infancia también tendrán problemas para orientarse en la vida ya que sus padres probablemente no les habrán dado las pautas necesarias para comprender la estructura social y las reglas por las que se rige. Serán desordenados, caóticos y se sentirán incapaces de mantener la mínima constancia y disciplina necesarias para conseguir sus metas en la vida, por eso será frecuente que se enfrenten a sensaciones de vacío e incapacidad.

A veces los padres no están preparados para serlo. Existe esta creencia absurda de que no hace falta entrenarse ni aprender, que es una especie de plug-and-play de la evolución el hecho de perpetuar la especie sin más; pero lo cierto es que para todo necesitamos un aprendizaje, también para traer al mundo a otras vidas y hacernos responsables de ellas. No validar las emociones de los niños ni enseñarles a entrar en contacto con ellas para gestionarlas adecuadamente es un error que pocos están dispuestos a reconocer. Al final esto es la pescadilla que se muerde la cola porque estos niños que sufren negligencia emocional crecerán para ser padres y difícilmente podrán enseñar a sus hijos en qué consiste esta especie de inteligencia emocional si ellos mismos no han logrado parar el ciclo y evitar que vuelva a repetirse.

Si te sientes identificado con todo esto que te estoy contando, lo primero es que te des cuenta de que la situación viene dada, que no eres responsable de ella ni debes culparte por cosas que no te corresponden. La vida es cómo es, y eso no podemos cambiarlo. Lo que siempre podrás cambiar es tu forma de reaccionar ante las cosas que te suceden. Te cuento:

Lo primero es detectar y estar seguro de que realmente has crecido en un ambiente de negligencia emocional

Existen algunas señales que te lo pueden estar indicando, como por ejemplo:

  1. DIFICULTAD PARA SENTIR, IDENTIFICAR, MANEJAR Y/O EXPRESAR EMOCIONES.

  2. SENTIR QUE ALGO VA MAL CONTIGO, QUE ESTÁS ROTA/O O ESTROPEADA/O.

  3. ERES MUY DURA/O CONTIGO MISMA/O, PERO MUY COMPASIVA/O CON LOS DEMÁS.

  4. TU AUTOCONCEPTO NO ES REALISTA Y SIENTES QUE TU AUTOESTIMA PODRÍA MEJORAR.

  5. TE SIENTES VACÍA/O.

  6. TIENES MIEDO A DEPENDER DE LOS DEMÁS Y NO CONFÍAS MUCHO EN LA GENTE.

  7. TIENES SENTIMIENTOS DE CULPA, VERGÜENZA, IRA Y TE SIENTES RESPONSABLE POR TODO LO QUE ESTÁ MAL A TU ALREDEDOR.

No es necesario que se den todas, pero ¿sabes qué?, suele ir todo junto en el mismo paquete. A medida que te haces adulto vas consiguiendo lidiar con cada una de estas cosas por separado, pero todo cambia cuando te das cuenta que todo forma parte de la misma cosa. La historia para ti puede cambiar mucho cuando identificas que todas estas sensaciones y sentimientos obedecen a un mal aprendizaje emocional en la infancia.

Te dejo aquí un TEST con instrucciones de aplicación y corrección que te ayudará a comprobar si la negligencia emocional en la infancia ha influenciado a tu vida como adulto. Espero que este post te haya ayudado a ponerte en situación y te haya calmado en cuanto a los sentimientos de culpa que te puedan generar el ser como eres en el presente. En la próxima entrada te hablaré de qué cosas puedes empezar a hacer por tu cuenta para mejorar esta situación, aunque mi consejo es que contactes con un psicoterapeuta para poder avanzar más rápido y con mayor número de recursos a tu alcance.

¡Hasta la próxima!