He sufrido negligencia emocional en la infancia. ¿Qué puedo hacer?

La semana pasada os hablé en Instagram y también aquí en el blog de la Negligencia Emocional en la Infancia y tengo que decir que me sorprendió bastante la cantidad de emails y mensajes directos que me han llegado desde entonces con todas vuestras experiencias al respecto. La pregunta que más se ha repetido es ¿qué puedo hacer con esto?; bien, pues hoy me gustaría explicaros algunas técnicas que podéis poner en marcha vosotras/os mismas/os para aliviar el estado de sufrimiento que las experiencias en el pasado os puedan estar generando en el presente, pero tened muy en cuenta estas dos cosas:

  1. Nadie puede cambiar el pasado. Ni vosotras/os, ni los profesionales de la salud. Nadie. El pasado está ahí y muchas veces no hay nada que podamos arreglar en esa parte de nuestras vidas. Además, en el caso de haberlo, tal vez no merezca la pena invertir grandes cantidades de tiempo y esfuerzo en hacerlo.

  2. Lo que sí podemos hacer (o dónde sí merece la pena muchísimo dar el resto y emplear todo ese tiempo y esfuerzo) es ser conscientes de la situación, comprender por qué nos sentimos como lo hacemos y trabajar para desarrollar una versión mejorada de nosotros mismos que incluya ese doloroso pasado sí, pero que se oriente al futuro, a las metas y los logros que como personas deseamos alcanzar en la vida.

Las cosas que os voy a contar en este post no van a borrar el daño que probablemente nos infringieron de niñas/os y con el que tuvimos que crecer convirtiéndonos en adolescentes más o menos complicadas/os. Tampoco van a “arreglar” aquello que sentimos que va mal con nosotras/os o con nuestra vida porque no hay fórmulas mágicas. Simplemente hay ganas de querer cambiar y evolucionar, ganas de trabajar duro para conseguirlo.
Recuerda que las y los psicólogos estamos precisamente para esto, así que no dudes en consultar a un profesional de tu confianza para trabajar más a fondo aquellos aspectos de tu vida a los que consideres que puedes aportar una mejora.

 
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No puedes cambiar el pasado

pero sí puedes comenzar a diseñar y construir tu futuro

En el último post hablamos de algunas de las señales que podían indicarnos que hemos vivido en un ambiente de negligencia emocional en la infancia. Vamos a recordarlas porque en ellas también va a estar la clave de aquello que podemos hacer para re-aprender a expresar nuestras emociones y a detectarlas en los demás, comenzando así a superar las posibles secuelas que una infancia desatendida emocionalmente haya podido dejarnos.

  1. DIFICULTAD PARA SENTIR, IDENTIFICAR, MANEJAR Y/O EXPRESAR EMOCIONES.

    Puede que esto te ocurra a diario, tan a menudo que te sientas molesto e irritable contigo misma/o. Es probable que seas de esas personas a las que les cuesta encontrar las palabras cuando tienen que expresar lo que sienten, como si tu vocabulario para hablar de las emociones fuera escaso o casi nulo, o como si llegado el momento lo único que pudieras sentir fuera un nudo en la garganta que te impidiera comenzar a verbalizar todo lo que te pasa por dentro. También es posible que en ocasiones te encuentres con que no sabes explicar por qué la gente se siente o se comporta de la manera en que lo hace.
    En el caso de que tus padres hayan pasado por alto tus emociones cuando eras niño, las hayan infravalorado o no hayan respondido adecuadamente a las mismas, lo más normal es que hayas crecido con el mensaje de que tus sentimientos no importan. Si has crecido así, lo más habitual es que hayas aprendido a reprimir lo que sientes para evitar que tus emociones supongan un problema para los demás. Como persona adulta seguro que te sientes bloqueada/o porque estás deseando dejar todo eso fluir pero no sabes cómo y, cuando lo haces, es como si se abriera la caja de Pandora o una olla a presión explotara.

    ✔︎ ¿QUÉ PUEDES HACER?: Estudiar sobre las emociones, informarte. Qué son, cuándo se presentan y por qué. Averiguarás que las emociones son algo necesario y evolutivo, las encargadas de guiarte, conectarte con los demás y decirte qué y quién te importa y por qué. Con un terapeuta a tu lado este aprendizaje es más rápido y fácil. Juntos también podéis trabajar en asertividad para que además de detectar qué sientes sepas como expresarlo adecuadamente respetando al mismo tiempo las emociones y los sentimientos de los demás.

  2. SENTIR QUE ALGO VA MAL CONTIGO, QUE ESTÁS ROTA/O O ESTROPEADA/O.

    También es un sentimiento muy normal y frecuente en estos casos. Puede que tengas esa sensación de que lo tuyo no tiene solución, que has nacido así y ya está. Pero si al empezar te dije que cambiar el pasado es algo imposible, ahora te digo que diseñar tu futuro es algo en lo que sí debes participar activamente, porque puedes y porque te lo debes a ti misma/o. Es la mayor responsabilidad de cada una/o de nosotras/os y también el mayor regalo que podemos hacernos. La vida nos sorprende constantemente y a veces suceden cosas que escapan a nuestro control sin que podamos hacer nada al respecto.

    ✔︎ ¿QUÉ PUEDES HACER?: Lo que sí puedes hacer es elegir cómo vas a reaccionar en relación a todo lo que te ocurre. En cuanto seas activa/o en lugar de pasiva/o respecto a ti misma/o, empezarás a funcionar bien, cada vez mejor. Dejarás de sentirte rota/o o estropeada/o para siempre.

  3. ERES MUY DURA/O CONTIGO MISMA/O, PERO MUY COMPASIVA/O CON LOS DEMÁS.

    Qué diferente nos juzgamos a nosotras/os mismas/os en relación con los otros ¿verdad?. Qué fácil es excusar el comportamiento de los demás y mostrar empatía por el prójimo y qué difícil es hablarnos bien y con cariño hacia dentro. Seguro que más de una vez te has sorprendido a ti misma/o diciéndote lo bajita/a, sosa/0, tonta/o o torpe que eres, que no eres una persona agradable, que eres diferente a los demás, que siempre estás metiendo la pata…
    Esto es algo que si has detectado debes cambiar inmediatamente.

    ✔︎ ¿QUÉ PUEDES HACER?: En terapia averiguamos qué hay detrás de todos esos pensamientos negativos y creencias irracionales mediante autorregistros. Investigamos acerca de en qué situaciones o bajo qué circunstancias aparecen estas autocríticas destructivas para inmediatamente poner en marcha técnicas que te ayuden a generar otro tipo de pensamientos más realistas sobre ti misma/o. La empatía es una habilidad indispensable en la vida, pero no sólo con los demás, también con uno mismo. Aprender a tratarse con cariño a una/o misma/o es un aprendizaje difícil en ocasiones y también largo en el tiempo, pero es la condición sine qua non para el el resto de técnicas que pongas en marcha funcionen con la precisión y exactitud de un reloj suizo.

  4. TU AUTOCONCEPTO NO ES REALISTA Y SIENTES QUE TU AUTOESTIMA PODRÍA MEJORAR.

    Bueno, esto es algo en lo que todos podemos y debemos trabajar día a día. Para mi es algo así como lo de la higiene y la salud dental: cuestión de constancia y de no abandonarse.
    La autoestima no es algo que se tenga o que no se tenga. Es esa parte del autoconcepto que tiene que ver con los afectos, con el cariño y el amor que nos profesamos a notrotras/os mismas/os, y es algo que en función de cómo estén otras áreas de nuestra vida puede estar más fuerte o más débil.
    Al igual que existe un sistema inmune que nos defiende de las amenazas externas en forma de virus, bacterias, etc., la autoestima funciona como esta barrera defensiva a nivel emocional. Por eso, cuando atravesamos por una fase dulce de nuestra vida solemos vernos de una manera positiva, por lo que es más fácil aceptarnos y querernos tal y como nos vemos. Paradójicamente, cuando algo o varias cosas van mal en nuestra vida (como por ejemplo cuando nos estamos separando de nuestra pareja, hemos perdido el empleo, las relaciones con la familia son pésimas, etc.) más la necesitamos, pero más por los suelos está.

    ✔︎ ¿QUÉ PUEDES HACER?: Existen un montón de ejercicios que puedes practicar a diario para mantener tu autoestima en un nivel adecuado. Por ejemplo, a mi me funciona llevar un diario de autoestima y gratitud. Escribir a diario ciertas cosas es como tomarme un actimel mental. Cada noche apunto tres cosas o más que haya hecho bien durante el día y de las que me sienta orgullosa. Después escribo tres cosas o más por las que me siento agradecida. No son cosas grandiosas, son los pequeños tesoros de cada día y hazme caso: construyen la diferencia, y eso es grande.

  5. TE SIENTES VACÍA/O.

    Muchas personas que han sufrido de negligencia emocional en la infancia pueden cursar episodios de leves a moderados de depresión. Sienten que algo les falta, que no están completos, que no importa lo que hagan porque siempre tendrán esa sensación constante de vacío.
    Muchos de estos episodios se producen por no saber estar en contacto con las emociones propias, por no saber reconocerlas y gestionarlas de forma adecuada.

    ✔︎ ¿QUÉ PUEDES HACER?: Realizar ese re-aprendizaje emocional del que te hablé al principio y contactar con un/a terapeuta que te ayude a vislumbrar cuales son tus principales valores para que puedas orientarte a ellos y sentirte plena/o y realizada/o como ser humano. En este caso te ayudarán de una manera tremendamente eficaz y eficiente aquellas/os profesionales que tengan un enfoque ACT (aceptación y compromiso) o cuyas técnicas estén basadas en las terapias de tercera generación.

  6. TIENES MIEDO A DEPENDER DE LOS DEMÁS Y NO CONFÍAS MUCHO EN LA GENTE.

    Todos queremos ser personas independientes y eso está bien, pero sentirse profundamente incómodo al depender de alguien es otra cosa muy diferente a la par que preocupante.
    Cuando sufres negligencia emocional en la infancia te cuidas mucho de depender de alguien más que no seas tú mismo. Te ves sola/o y crees que la vida es así, que cada uno tiene que hacerse completamente responsable de sus historias porque a nadie le va a importar si estás triste, enfadada o cansada. Por otro lado, como las veces en las que has intentado abrirte a otras personas no has sabido muy bien cómo hacerlo, es probable que hayas fracasado en tu intento de buscar ayuda o apoyo lo que ha hecho que se refuerce aún más tu idea de que no se puede confiar en la gente y que efectivamente, a nadie le importan tus cosas.

    ✔︎ ¿QUÉ PUEDES HACER?: Pedir y dar ayuda o favores forma parte de la vida especialmente si la vives próximamente a otras personas. Existen técnicas y entrenamiento en habilidades sociales que te van a ayudar a expresar correctamente a los demás cuáles son tus necesidades así como a realizar peticiones entendiendo que éstas podrán ser atendidas o no. De igual manera podrás aprender a reconocer las peticiones de ayuda de los demás y responderlas o no en función de tu momento personal. Descubrirás que la vida así es mucho más agradable y placentera y que sí, que existen personas a las que les importas, que quieren saber cómo te sientes y que de hecho te sientas y estés bien. Y es maravilloso.


  7. TIENES SENTIMIENTOS DE CULPA, VERGÜENZA, IRA Y TE SIENTES RESPONSABLE POR TODO LO QUE ESTÁ MAL A TU ALREDEDOR.

    Esa frustración. La conoces muy bien. Te pasas la mayor parte del tiempo cabreada/o contigo misma/o porque las cosas no ocurren como tú quieres pero claro… nunca has dicho cómo querías que fuesen ni has hablado de cómo te hace sentir todo eso. Tanta represión emocional, tanto pensar que tus sentimientos no le importan a nadie (es más, que son un problema para los demás) a lo único que lleva es a alimentar el círculo vicioso, a sentir más culpa, más vergüenza de una/0 misma/o, más sentimientos de incapacidad, más enfados. Crees que todo lo malo que ocurre a tu alrededor es por tu culpa y no sabes qué hacer para que los demás siempre estén bien y contentos contigo.

    ✔︎ ¿QUÉ PUEDES HACER?: Tienes que entender que la responsabilidad de que alguien esté bien es, en primer lugar, de esa otra persona, al igual que tú misma/o eres la o el responsable principal de tu propio bienestar. Del mismo modo que pasaba con la autocrítica negativa, tienes que empezar a controlar este tipo de pensamientos en los que achacas a ti misma/o la culpa de las cosas que suceden a tu alrededor. Esto no es realista y a poco que lo pienses de manera racional y sosegada lo verás claro como el agua. Detectando estos momentos, cuándo y cómo suceden, bajo qué circunstancias y empezando a generar razonamientos más realistas y positivos hacia tu persona, podrás ir modificando, suavizando y finalmente eliminando este conjunto de sentimientos tan perniciosos para tu desarrollo personal.


Para finalizar este post, quiero decirte que sé perfectamente que estás acostumbrada/o a sentir que tú tienes la culpa de los gritos, las peleas, las discusiones. Que nadie te preguntó nunca cómo todo eso te hacía sentir. Sé que cuando necesitaste ayuda no se te brindó y que aprendiste a permanecer callada/o y sin molestar para no empeorar las cosas. Sé que ardes en deseos de decir lo que sientes pero no sabes cómo ni cuando ni de qué manera hacerlo, porque crees que con ello vas a estropear las cosas o molestar a alguien.
Pero lo más importante es que sé que tú no tienes la culpa de nada de eso, que tienes que empezar a mirar al futuro y comenzar a construir un lugar bueno para ti. Eso pasa por que pienses, reflexiones y después actúes. Sé que es mucho trabajo pero que si estás decidida/o a hacerlo vas a hacerlo, lo vas a conseguir. Y todo empezará a ir mejor, las cosas cambiarán, tú misma/o cambiarás y podrás entrar en contacto con quien eres en realidad: un ser humano que merece la pena, que está lleno de un montón de cosas buenas que ofrecer a los demás.

No basta con desearlo, hay que decidirse y comenzar a trabajar en ello. Es la única manera que conozco para hacer que la magia suceda… pero al final sucede.
Si quieres intentarlo, puedes pedirme una cita y contarme qué te preocupa y cómo lo estás llevando. Si puedo ayudarte, estaré encantada de poder formar parte de tu proceso. Gracias por leer, espero haber ayudado ☺️